Cambió su DNI y Salud le garantiza el tratamiento
IDENTIDAD AUTOPERCIBIDA
(General Pico) – Hace dos años Nicolás Palacios se casó por civil con María Ledesma en la Plaza San Martín. Por entonces, todavía se llamaba Bibiana. Hace algunos meses recibió su nuevo Documento Nacional de Identidad (DNI) donde consta su nueva identidad, confirmada a la vista del vecindario por los resultados del tratamiento a base de testosterona que ya produjo cambios en su voz e incremento de su musculatura.
Tras la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, la de «Bibi» y «Mary» resultó una de las uniones resonantes de nuestra ciudad. Activas militantes de los derechos de las mujeres, resolvieron sellar su vínculo en una ceremonia reservada a las personas más cercanas. Con autorización municipal y ante la jueza de paz Ana Ontiveros, pudieron concretarla en la Plaza San Martín. En referencia a la despenalización del aborto «Mary» lució un vestido verde, y «Bibi» pantalón negro, camisa blanca y corbatín verde.
Romina Ledesma, Romina Palacios, Lorena Lucero y Patricia Palacios, fueron las testigos de este enlace, y en el inicio del casamiento, le dejaron los mejores deseos de felicidad a las protagonistas.
Mary nació en agosto de 1976, en un centro clandestino de detención. Poco después, su abuelo viajó desde General Pico a buscarla. En la adultez participó en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), y desde hace un tiempo, milita en los movimientos que reivindican los derechos de la mujer y la lucha feminista. En este ámbito, se conoció con «Nico, que hoy es un trabajador de Salud Pública.
Cambios.
Hace pocos meses Bibiana logró oficializar el cambio de identidad en su documentación y puso en marcha un tratamiento hormonal para desarrollar los rasgos y características masculinos en su cuerpo. «El de la voz es el cambio más considerable que tuve para el poco tiempo que llevo de tratamiento. Son tres años en total para ver los otros cambios. Cada persona tiene un tratamiento diferente y en mi caso es con inyectables. Depende del endocrinólogo y de los análisis que el tratamiento, es el tratamiento que te da», advirtió Nico en su chala con LA ARENA.
Comenta que el 20 de noviembre empezó con inyectables, cada 21 días. Hoy se aplica las dosis cada 18 días. Además de modificar su voz, comenzó a observar cambios «en la parte de la musculación», a los cuales, los ayuda «con gimnasio».
«También tengo más vello corporal, aunque en la cara todavía no me sale. Me gustaría que me saliera la barba para marcar un cambio importante. Tengo más pelos en las piernas y en la zona del abdomen. También en la cara noto que van cambiando las facciones», contó.
De todas maneras, el cambio más trascendental llegó vía administrativa, cuando llegó el nuevo NI que había gestionado en octubre pasado. Pese a ello, en algunos lugares oficiales, tardaron en reconocerlo por su nueva identidad. «»El documento fue el más rápido de los cambios, pero costó mucho que cambiaran el nombre en los distintos lugares, como en el hospital. En noviembre tenía el documento y recién en enero logré que me cambien el nombre en el hospital, luego de hacer un par de pedidos a través de cartas», contó.
Tratamiento.
El inicio del tratamiento con testosterona tampoco fue sencillo. Aunque ya resulta materia legislada «no estaba garantizado». «Soy parte de un colectivo de hombres trans de La Pampa con el que hicimos una nota al hospital y otros lugares de la provincia para garantizar lo que por ley debe ser así. En Pico se logró, y aunque no somos muchos los varones que nos atendemos en el Hospital, tenemos garantizada la testosterona», señaló.
De todos modos, Nico se percibe como varón desde mucho antes. «Me casé con Mary vestido de varón y me empecé a sentir más identificado con esa ropa. Lo hablamos dentro de la pareja, le dije lo que sentía y cuando salió el cupo trans, empecé a ver historias de niños y niñas y me sentí muy identificado. Leía como eran apoyadas en su familia y me remonté a mi infancia y me acordé que era un niño más del barrio, que jugaba a la pelota, a la bolita y me gustaban las nenas. Siempre me sentí un varón pero siempre lo reprimí por mi familia, por la sociedad y por un montón de cosas. Después, como podía estar igual con una mujer, siendo mujer, me quedé en esa comodidad, porque si bien la sociedad te margina, no es tanto como la marginación que tiene una persona trans: la realidad es ésa», contó.
Cirugía.
Nico comprueba que los cambios que ya están en marcha en su organismo son muy grandes y podrían promover incluso la programación de cirugías futuras. «Todavía me da miedo ir a un baño público de varones, porque me siento incómodo. Yo todavía tengo que seguir yendo a una ginecóloga. Hay un montón de cosas que mientras no sos trans, no lo pensás. Yo además quiero operarme, hacerme una mastectomía, pero tengo que esperar un tiempo hasta que tener más alta la testosterona y tengo que ir en julio para ver si tengo la posibilidad de operarme en Pico. En ese sentido estoy muy contento. No es nada sencillo, y si no la pueden hacer en Pico seguro me van a derivar a Santa Rosa, porque allá también se hace esa operación», manifestó.
