Barritas protéicas: comenzaron a ensayar fabricación

Las barritas proteicas que investigadores universitarios pampeanos propusieron fabricar para atender la demanda nutricional de los niños pampeanos, tendrían un costo de producción de 6 pesos y un valor de mercado de 9 pesos, siendo que un producto como el mismo valor alimenticio hoy cuesta entre 70 y 90 pesos. La propuesta fue elevada al gobierno nacional a través del programa «Argentina contra el Hambre» junto con otros tres proyectos de la Universidad Nacional de La Pampa. El insumo fundamental de las barritas, el lactosuero, hoy se desecha y es un agente contaminante. Los docentes comenzaron ayer a ensayar el proceso de fabricación.

Con el objetivo primordial de «atender la demanda nutricional de la población en riesgo nutricional que no alcanza a cubrir la ingesta diaria de proteínas», los docentes e investigadores universitarios Mario Calafat e Isabel Gigli, ambos de la Facultad de Agronomía, elaboraron la propuesta «Producción de barritas proteicas nutricionales a bajo costo para poblaciones vulnerables», la que presentaron a la convocatoria del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación denominada «Ciencia y Tecnología contra el Hambre».

La propuesta es fabricar y comercializar barritas proteicas nutricional en base al lactosuero que desecha la industria quesera a razón de unos 50.000 litros diarios. El proyecto presenta una alternativa de uso del lactosuero, que al ser tirado sin ningún tratamiento representa un agente contaminante.

En la descripción del proyecto, Calafat y Gigli señalaron que 1.000 litros de lactosuero contaminan lo mismo que las descargas cloacales de un barrio de 500 personas. Pero, en el otro extremo, si se aprovecha el componente proteico del lactosuero, con los mismos 1.000 litros se puede atender la necesidad diaria de proteinas de 100 a 130 personas.

Por ello, la propuesta de los docente resulta más que apropiada por múltiples motivos, que van desde atenuar un problema ambiental a atender una urgente demanda social.

Apoyos.
«Para elaborar la propuesta hemos tenido una gran colaboración, tanto de nuestra Universidad como del gobierno provincial, a través del área de Lechería y del Instituto de Promoción Productiva, como de la Municipalidad de General Pico, que sería la destinataria del producto», destacó Mario Calafat en una entrevista que ayer mantuvo con Radio Noticias.

Las expectativas con el proyecto son altas. El nacional tiene intenciones, una vez seleccionados los que se ejecutarán, de ponerlos en marcha cuanto antes. Prueba del interés oficial es la importante partida presupuestaria asignada al financiamiento, que en algunos casos llega a los 200.000 dólares. «Para un proyecto universitario, eso es mucha plata», sostuvo Calafat.

Aunque entusiasmado, el profesor de Química Biológica reconoció que el desafío de pasar de «una idea de laboratorio, de trabajo más chico, a producir alimentos, es algo complejo». No obstante confió en la experiencia de algunos sectores del gobierno provincial que no solo se han manifestado muy interesados en la propuesta sino que ya tienen un camino recorrido en la producción de alimentos.

Bajo costo.
Uno de los elementos de interés del proyecto pampeano es el bajo costo de producción, y por ende unitario, que tendrían las barritas. Según la planilla remitida a Nación, el costo de producción estimado es de 6 pesos y el de venta, de 9 pesos. Los productos comerciales de similar contenido proteico tienen un precio de mercado de 70 a 90 pesos.

A ello se suma que el proceso de producción de las barritas «no requiere alta demanda energética» y además se prevé la utilización de termotanques solares para calentar el agua. Para el tratamiento del efluente final que quedaría tras la elaboración de las barritas -constituido por agua, lactosa y baja concentración de magnesio, fósforo y cinc-, se utilizará un biodigestor domiciliario.

La capacidad productiva al final de la ejecución del proyecto, es decir luego de un año, es de 720.000 barritas de 45 gramos cada una. En principio, la producción se entregará al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, que las canalizará a través del subprograma Dietas Especiales y del proyecto Yaltun «Hacer Comida» en la ciudad de General Pico.

Junto a ellos, la Escuela Agrotécnica de Victorica, la firma «Lattaia» de Caleufú y la Municipalidad y la fábrica «Tierra Fría», de Alpachiri se sumaron entusiastas al proyecto y dieron su apoyo técnico y logístico.
El punto 13 de la planilla de presentación, referido a las «instrucciones de uso» del producto propuesto, tiene una respuesta tan simple que resulta graciosa: «se abre la bolsita que contiene la barrita y se consume».

Aminoácidos.
La proteína del suero de la leche, explicó Calafat a Radio Noticias, contiene los 10 aminoácidos esenciales que necesita el cuerpo humano para su crecimiento, principalmente en la etapa de la niñez, con una proporción muy alta de los aminoácidos que se usan para musculación.

«Las proteínas que toman los fisicoculturistas son las proteínas del suero de la leche. El famoso batido, o las barritas proteícas, tiene el mismo ingrediente», graficó. «En Colombia al lactosuero se le dice que es el ‘Gatorade de los pobres’ porque tiene las sales y los carbohidratos iguales que una Gatorade, en la misma proporción. En Alemania hace mucho que se lo consume y en Brasil ni te digo!».

Por lo pronto Calafat y Gigli comenzaron ayer mismo a hacer los primeros ensayos. «Por ahora, en la etapa de laboratorio», aclaró. «Pero queremos estar preparados e ir ganando tiempo por si el proyecto sale seleccionado por el gobierno nacional, o bien aparece alguna otra entidad interesada en financiarlo, que algo de eso hay», sostuvo, sin dar mayores datos por ahora.

Otro proyecto que los docentes universitarios también están promocionando y está muy avanzado, en este caso a nivel provincial, es una fábrica de jugos que también utilizaría el lactosuero como ingrediente principal.

«Ya estamos comprando los equipos así que pensamos que en marzo podemos estar largando con la producción», anticipó.

(La Arena)